jueves, 31 de diciembre de 2015

Al fin sucede.

Creo que el 2015 ha sido el año más extraño, no creo poder llamarlo de otra manera más adecuada.

Estuvo lleno de muchas alegrías, hice varios viajes en los que me divertí bastante, tuve la fortuna de ir a Chicago, en donde me recibió uno de mis más viejos y buenos amigos. También el viaje a Zacatecas, Jerez y Tepetongo, acompañado de un grupo inigualable de amigos (y hermanos). El viaje a Mazatlán, viaje que era justo y necesario, también acompañado de uno de mis mejores amigos, y el viaje a Monterrey para ver a The Strokes, que a mi parecer, ha sido el concierto que más he disfrutado en mi vida.

La relación con mis hermanos se hizo aún más fuerte, me embriagué junto a ellos todas las veces que pude. También tuve la suerte de conocer mujeres que disfrutan de una buena charla acompañada de alcohol, de contarles las cosas con toda la confianza del mundo.

En el aspecto laboral hay un panorama muy alentador, la rutina desaparece constantemente, a mis jefes les tengo mucho aprecio, saben que pueden confiar en mi y yo confío en ellos.

En mi vida siempre he disfrutado de la soledad, pero creo que nunca había disfrutado tanto hacer las cosas solo como lo hice en este año.

Y bueno, en general conocí gente muy especial, nuevos amigos, gente que está conmigo por lo que soy y no por costumbre, gente que me busca para echar una platicada, para ir a correr o para unos tragos.

También estuvo lleno de muchas cosas que me afectaron de cierta manera, cosas importantes y otras no tanto, pero que aún así son algo tristes.

El robo que sufrí en el cajero, el robo de mi auto, salud de mis seres amados. Perdí amistades muy importantes (al menos para mí) sin razón alguna, hasta la fecha no lo he podido entender, fue algo triste, pero tampoco es algo que me quite el sueño. Emocionalmente debo aceptar que las cosas van empeorando, no he cumplido mi palabra de tratarme, pero espero no pase más tiempo para hacerlo.

¿Y qué más les puedo decir?

Ya saben, el año nuevo para mi siempre ha sido una mamada, no termina un ciclo, todo sigue igual pero con un un número diferente, es sólo una unidad de tiempo. No aprendí ni una de esas pendejas lecciones de vida, porque ya tengo 27 años, esas cosas las aprendimos (creo yo) hace mucho tiempo.

No espero ninguna sorpresa, haré lo que yo quiera y libraré lo que me encuentre a mí, así es, como lo he estado haciendo todos estos años, todo eso mientras me tomo un vaso de whiskey.

Salud.


domingo, 20 de diciembre de 2015

Domingo perpetuo.

Parece que el post pasado fue todo un reto para diciembre, si diciembre había empezado mal, se puso mucho peor.

Fue algo más o menos así:

"Ah, ¿te gusta mucho este mes? Bueno, ahí te va."

Todo empezó a ir tan mal que ya no vale la pena mencionarlo. ¿Me arruinaron mi diciembre? En cierto modo, sí, pero aún quedan unos pocos días para disfrutar, que así como han ido las cosas, no me sorprendería que todo se fuera aún más a la mierda.

Pero bueno, al final de todo esto siempre me quedo con el mismo aprendizaje:

Puedo ser feliz a pesar de todo.

jueves, 3 de diciembre de 2015

Desierto.

Diciembre, el mes que más me gusta, en el que siempre hay una sonrisa en mi cara.

En el que recuerdo lo horrible que la pasé en años anteriores y que ahora tan sólo me hace notar lo pendejo que fui al dejarme afectar por cosas tan humanas.

En fin, cosas que a todos nos pasan.

Apenas va iniciando el mes y ya la he pasado muy mal. Estrés, enfermedades, daños, muchas cosas a las que hacía mucho no me enfrentaba. pero ni eso es suficiente para arruinarlo.

¿Por qué me gusta tanto?

No estoy seguro realmente, pero supongo que tiene mucho que ver con los momentos etílicos con mi pequeña familia, las borracheras con mis amigos, los hermosos paisajes muertos o las inevitables jornadas dobles en el trabajo, que aunque son muy pesadas, termino siempre satisfecho.

He tenido tanto para escribir, pero también he tenido muy pocas ganas, todo queda en borradores de apenas unas diez palabras.

El otro día una señora me dijo que no soy nada empático, y pues, no sé, inmediatamente se me vinieron a la mente esos momentos en los que mis amigos me dicen que estoy muerto por dentro, seguido de un "Ah ok, señora".

Estos últimos días he pensado mucho en mi poca tolerancia a las actitudes pendejas de las personas, de cómo cualquier cosa me parece absurda y pendeja, del grave conflicto que se genera con mi regla de "No juzgues a los demás, déjalos ser pendejos y ya", es dificil ¿saben?

Los odio por pendejos, pero a la vez no los odio porque así son. O sea, así de pendejos, así los respeto.

Eso y muchos otros conflictos personales que no entiendo, empiezan a convertirse en una cosa TAN compleja que da hueva, en verdad a veces hasta siento que no quiero que se resuelvan. Aunque siempre hay una manera para desplazarlos, obvio, con mi amiga la cerveza.

Pero bueno, es diciembre, en diciembre siempre tenemos bonitos momentos y también unos muy culeros, pero esos no importan tanto.



¿La navidad? Na, eso es una estupidez.


Chinga tu madre.

lunes, 16 de noviembre de 2015

Nadie te quiere ver.

a                     h                                        u
                                            t                                 s

                 q                    a                    e       

       
c                                          d                        n

                             v                             o


¿Qué tan equivocado has estado?


                                              t                              u
                                                                                                                                                            é

a                              d
                                                    ¿                   a  
                          i
                   

         o                                                       s

                                  e                                                     Q
?                                                                                                                o












                                                                                                                                                                Mucho.

miércoles, 4 de noviembre de 2015

Barranca abajo.

Hace cuatro años sonaba Just Gazin de Digitalism en mi despertador, en ese momento adoraba esa canción.

Pasé de noviembre a mitad de diciembre sin ver a alguien en esta casa. Extrañamente, en esos días estar aislado era algo que me importaba.

Despertaba en un colchón casi en el centro de mi habitación, así sin base, sólo el colchón. Si no me equivoco, estaban por hacer remodelaciones en el lugar y me había deshecho de todo lo que tenía antes, sólo había cajas en el piso y mucha ropa tirada.

Abría los ojos al mismo tiempo en el que soportaba el dolor de espalda y el frío de la habitación, nunca he sido muy bueno para dormir con algo que me tape, use lo que use, siempre termina tirado en el suelo lejos de mi cama (en este caso, lejos de mi colchón), lo mismo pasa con mi almohada.

Me levantaba, permanecía sentado esperando a que terminara la canción, no me tomaba la molestia de bañarme, tenía frío. Me vestía mientras pensaba en lo que pesado que sería pasar otro día en el trabajo. No toleraba a nadie de mis cercanos o de mis compañeros de trabajo, nadie. Estaba harto, estaba agotado, estaba angustiado. No era sólo el trabajo, era todo lo que me pasaba en esos días, ya saben, cosas insignificantes de las que me gusta hacer toda una obra de teatro.

No tenía tiempo para prepararme el desayuno, y aunque lo tuviera, no tenía nada para desayunar. Salía rápido para ver si el carro tenía ganas de encender, era un vocho blanco todo madreado, con una pintura tan gastada que parecía beige, que cuando hacía frío el muy cabrón me hacía pasar un buen rato tratando de encenderlo. Si todo salía bien, iba al oxxo y compraba una lata de Monster, una botella de Pepsi Kick y un café. Me terminaba todo mientras iba manejando, casi siempre al llegar al trabajo le iba dando los últimos sorbos al café. Al llegar me preparaba otras dos tazas de café.

Era mi gasolina diaria.

En cierto modo el trabajo siempre ha sido una medicina, me costaba trabajo animarme en la mañana y prepararme para la jornada, pero una vez entrando al lugar, desaparecía todo lo que me causaba malestar. Desgraciadamente, al salir mi mente regresaba a esa otra realidad.

Salía del trabajo, tarde otra vez, llegaba a mi casa y me tiraba en el colchón, permanecía tirado mientras me decía a mi mismo:

"Ya nada más te falta el resto de tu vida, ¿qué será de ti en unos años?"

Y aquí estoy, sin haber llegado ni a la mitad del resto de mi vida. Quisiera regresar a aquellos días, quisiera ayudarme a sentirme mejor, decirme que las cosas no siempre serán así, que las cosas suelen ir mejor.

Decirme que siempre podrá ser peor.


*Normalmente es el tipo de cosas que decido no publicar, una vez que termino de escribir se va a la basura o se queda en forma de un borrador eterno que jamás verá la luz. Pero no sé, se salvó del olvido esta vez.

martes, 3 de noviembre de 2015

Escapar de noche.

Octubre no fue eterno, el mes favorito se fue como arena en mis manos.

He estado con la mente en tantas cosas, que había olvidado que amo esta época del año, lo bien que me hace sentir, lo bien que me la paso y lo mucho que disfruto paseando por el distrito Colón en esas calles llenas de luces tristes y árboles calvos.

Me encanta sentarme en la barra de algún bar, solo, en silencio, mientras miles de ideas se revuelcan en mi cabeza. Pensando que mis problemas no serán tan importantes hasta que me encuentre en algún abismo, pero más que nada, pensando en la mejor forma de evitar el abismo aunque estemos encantados de no alcanzar a ver el fondo.

Casi siempre la manera es la misma, nublar todo con alcohol para poder perder al malo de la mente, que se pierda por un rato, no importa que regrese después, que lo haga cuando quiera, pero no en ese momento. De todos modos el remedio se repite y termina olvidando su objetivo.

Qué bonito se ve todo, lo malo es que también olvido que para estas fechas, algo de angustia y depresión disfrutan de acompañarme en esos momentos tan agradables.

Creo que no tengo problema con eso, de otra forma no estaríamos completos. 


miércoles, 21 de octubre de 2015

No te vayas al bosque.


No entendía nada.

Hasta hace poco era muy feliz (o algo parecido), sentía que todo estaba bien, tan bien que era extraño. No miento cuando digo que ni siquiera recuerdo cuándo había sido la ultima vez en que me había sentido tan bien (la situación es tal, que llegas a un punto en el que empiezas a dudar de tu supuesta felicidad, no sabes si te estás sintiendo bien o sólo estás dejando de prestar atención a otras cosas que te podrían agobiar).

Todo fue tan rápido, que ni siquiera me di cuenta de que eso fue hace un par de meses.

Me pasa que siento estar en la cima, que no tengo nada por lo que deba estar inquieto. Tengo amistades que saben convivir conmigo (no cualquiera), mi familia manejando mi lado oculto, un trabajo que me hace ver lo bueno que soy como profesional.

Eso tan pequeño que sigue siendo mi todo.

Mi todo, que al mismo tiempo es nada.

Un momento en el que mi mayor preocupación era el no saber qué tomar para emborracharme el fin de semana o no poder decidir con cuál mujer sería mejor pasar la noche.

Ustedes saben, cosas así bien vergas que te hacen pensar que todo está bien vergas, que la vida es bien bonita y que no se trata de nada más que estar fuera de la realidad cada vez que sea posible, trabajas, te pones ebrio, te coges a una, trabajas, te pones ebrio, te coges a otra, trabajas, así, hasta que te das cuenta de una cosa:

Todo está ahí, todo es igual, nada cambió.

Llego, pongo Right Where It Belongs, me tiro en mi cama y me pongo a pensar.

¿Qué pasa?

¿En verdad tenemos algo? Aunque lo tengas, nada es importante.

¿Qué hace todo tan diferente?

Es ahí, cuando muy pendejamente piensas que tienes todo y luego sigue el putazo que te da tu mente.

Eso a ti no te importa, no eres así, nunca has sido así.

Entonces te das cuenta de que has intentado de todo para encontrarle un poquito de sabor a esta cosa tan horrenda. El aislamiento no funciona, salir con gente a la que no frecuentas, tampoco funciona, salir con desconocidos empeora las cosas.

¿Les ha pasado?

Después pienso que me tardé TANTO en entender las cosas. Una persona, antes muy querida y entrañable, me dijo:

"Vive el momento, disfruta esto."

Era la misma persona que estaba a punto de terminar con ese momento, así tan querida y entrañable, así se esfumó.  Eso me marcó bastante, palabras tan certeras, algo tan bueno y malo a la vez, porque aprendes a desprenderte de las cosas, bueno porque ya nada te lastima, malo porque así como ya no existe lo malo, las cosas agradables también dejan de existir.

Todo es tan insípido, todo es tan insoportable, todo es tan efímero.

Estoy tan condenado a vivir.

lunes, 14 de septiembre de 2015

Camarín.

Desperté con odio y resquemor, la sombra de la frustración se sierne sobre mi cara.

Resentido y agrio sin porqué, fui recordando el drama que soñé.

 A.R.

martes, 8 de septiembre de 2015

Capricho.

Tuve un mal día.

Y como todo mal día en el que no puedo rescatar mi tranquilidad con alcohol, videojuegos o ejercicio, estuve escribiendo sobre las cosas que odio, que al final y con justa razón, resultó en un horrible texto plagado de exageraciones y mentadas de madre a la horrenda vida. Algo digno de encontrarse en el Necronomicón.

Me enojé conmigo, borré todo y terminé escribiendo sólo esto.

Porque aquí sólo se escriben cosas bonitas, cosas felices, cosas que sirven para alegrar tu miserable vida.

Malo, malo porque no es la primera vez que ocurre, pero estoy dispuesto a que vuelva a ocurrir. Porque obviamente volverá a ocurrir.

De alguna manera nos tenemos que desahogar, ¿no?

Ven, siéntate conmigo, destapa una cerveza y disfruta el día.

La vida es bien bonita, nada más odio a la gente pendeja, el problema es que casi todos son unos pendejos, tal vez para muchos yo también soy un pendejo, eso lo sé y no tengo pedos cuando me lo dicen, al contrario, respeto a los que tienen los huevos de decirlo.

Sean pendejos pero acepten que están pendejos, así hasta me van a caer bien.

Pero bueno, en esta vida aún nos falta librar muchas cosas, y mucho mejor si nos quedamos a mitad del camino.

¿Saben qué es lo raro? Cuando no sabes ni por qué tuviste un mal día.

Porque el concepto de "mal día" abarca demasiadas cosas, ya no supe si fue la falta de café, el trabajo que tengo pendiente, la morra que ya no me habla, la falta de cerveza, la pendeja que casi me tumba de la bici, el pedazo de pollo que se me quedó atorado entre los dientes o que ya van tres semanas y no he podido terminar de leer ese puto libro.

Pudo ser cualquier cosa.

Miren, aquí les dejo una foto de unos animalitos (en una fiesta de animales, supongo, de otra forma no me explico los banderines) para que vean que no todo es odio y cosas horribles,


domingo, 2 de agosto de 2015

Madrugada.

Muchas cosas pasarían si dejaras de estar triste.

Te desgastas demasiado ¿no crees?

Demasiada tristeza y ansiedad para una vida tan corta, aunque todos sabemos que desearías que fuera aún más corta.

Podrías hacer muchas cosas, aunque parece ser que ya nada te divierte, ¿alguna vez te has preguntado por qué has cambiado tanto?

Eres tan indiferente, pasaste de disfrutar hacer las cosas solo, a simplemente estar encerrado solo. Que al final no debería ser tan distinto, pero sí lo es.

¿Y tus caminatas nocturnas por la plaza?

¿Y tus visitas al centro?

Estaba padre cuando te sentabas en la plaza de armas sólo a ver la gente pasar, estaba padre cuando tenías ganas de hacer cosas.

¿Qué te habrá pasado?

No quieres ver a nadie, no quieres salir con nadie, ya ni siquiera tienes ganas de coger, sé que nunca has sido fan de eso, pero antes mínimo tenías ganas. Eso es algo alarmante ¿no?

¿A todos les pasará igual?

El cambio, digo, no es que antes hayas sido muy distinto ante los ojos de los demás (¿o sí?), pero el cambio es muy notable en tu interior, ¿te cansaste de la vida o algo así? Eso es raro, uno no se puede cansar de la vida, aunque estés rodeado de mierda, hay tantas cosas por hacer que considero tonto a todo el que diga que ya se cansó de la vida.

Parece que disfrutas andar todo errante por la vida, lo peor es que eso también te es indiferente y dificilmente harás algo por cambiarlo.

Ah, pero eso sí, el alcohol siempre está ahí, eso nunca te cansa, parece ser que ya muchos se dieron cuenta de que la realidad simplemente no es lo tuyo, y pues, está bien, supongo.


domingo, 26 de julio de 2015

Último tema.

Nadie te espera afuera, por eso camina como cuando lo haces en tu interior, siempre mirando al frente.

No salgas, pero cuidado en tu interior, tal vez te topes a la que fuera tu amor.

No sé por qué, pero al caer la noche todo parece ser mejor.

Tal vez haya alguien que extrañe mi risa, tal vez.

Cuando me caigo siempre trato de levantarme rápido, antes de que alguien se pueda dar cuenta de que estoy hecho trizas. Después echo un vistazo a los de las risas.

martes, 14 de julio de 2015

No existes.

¿Qué tal si no puedo cambiar?

¿Qué tal si nadie puede verme?

¿Qué tal si nadie puede escucharme?

¿Qué tal si no soy parte de ningún viaje?

¿Qué tal si mis buenos ratos son sus peores ratos?

¿Qué tal si nunca corrí hasta alcanzarte?

¿Qué tal si no quiero apagar esta sed?

¿Qué tal si este era mi destino?

¿Cómo sé que esta es mi realidad?

¿Y si siempre he estado equivocado?

¿Qué tal si debo pasar estas noches dolorosas?

¿Cómo sé que el silencio no es mi mundo?

¿Cómo sé que debí saber de ti para conocer la desgracia?

¿Y si te llamo en la obscuridad?

¿Qué tal si no es odio lo que siento?

¿Y si nadie recuerda mi nombre?

¿Y si me juzgan por algo que desconozco?

¿Y si estas voces son sólo mías?

¿Qué tal si ya estoy muerto?

Tal vez si me entierro muy profundo, el hedor no me delatará.

Tal vez los gusanos al salir de mis ojos, podrán ver lo que yo nunca vi.

Los que broten de mi lengua, entenderán todos mis silencios.

lunes, 29 de junio de 2015

Infinito.

Tuve un sueño muy extraño, uno en el que me decías que aún me querías, que estabas dispuesta a cualquier cosa con tal de compartir más momentos juntos.

Querías revivir aquellas épocas en las que todo era felicidad, en las que las cosas simples nos llenaban, anhelabas volver a caminar hasta ver el atardecer, en pasar silencios muy cómodos, silencios que significaban mucho. Insistías en seguir siendo la única en mi vida, la que me hizo sentir en la gloria, la que me hizo ser otra persona que a veces yo mismo desconocía. Querías que el pasado siguiera siendo el presente. 

No estabas dispuesta a dejar tu lugar, me recordabas los momentos inolvidables que nunca nadie podrá borrar.

Todo eso decías mientras me mirabas desde lo alto del pozo, ese al que me arrojaste después de haberme apuñalado en la espalda cientos de veces. 

Tú, arrepentida, me ofreciste tu mano para poder salir, me levanté como pude, tomé tu mano una vez más y cuando estaba a punto de salir escupiste en mi cara y me dejaste caer.

Desperté angustiado.

Pero sólo fue un sueño, todo bien.

martes, 26 de mayo de 2015

Sin mi diablo.

Pasé bastante tiempo en la regadera pensando muchas tonterías, me hubiera podido quedar más tiempo ahí, pero ya había desperdiciado mucha agua.

(les juro que no me la estaba jalando)

Salí, fui por una cerveza. me tiré en mi cama y me puse a escribir.

Estuve un muy buen rato escribiendo, me entretuve alrededor de una hora. Al final, como siempre, le di una lectura final que terminó desatando el horror.

El resultado era sólo un revoltijo de cosas absurdas e incoherentes, nada ligado.

Escribí cosas TAN tristes que parecían emocionantes al momento de escribirlas. Al final, eso de "emocionante" no tenía nada. la perspectiva cambió completamente.

Todo pasó a ser un borrador que probablemente algún día vea la luz.

Creo que es un muy buen método para desahogarme.

El problema está cuando ni siquiera sabemos de qué nos estamos "desahogando".

Al final, todo es una tontería.

Ya quiero despertar.

martes, 21 de abril de 2015

El tamaño de las cosas.

Después de todo el bullicio que implicó el "infame" 20/04 (porque a diferencia de los Yankees, nosotros ponemos primero el día y después el mes), cosa que vimos publicada hasta en la sopa, que al igual que la navidad, el día de San Valentin, Halloween o cualquier otro pinche día que implique un mame innecesario, me vinieron a la mente muchas cosas que al final pude digerir de la mejor manera posible.

Las cosas han cambiado un poco, es muy raro que alguna molestia aparezca, las cosas fluyen sin problemas y todo se reduce a una simple frase:

Déjalo ser.

A cualquiera, en cualquier momento, en cualquier lugar. Aprende a disfrutar lo que los demás saben disfrutar. O al menos no estés chingando.

En pocas palabras, no sean unos amargados, y cuando sientan que están de amargados deténganse y díganse a sí mismos:

"A ver, a ver, párale a tu pedo".

Y sean felices.

Neta, como el amargado que he llegado a ser en muchas ocasiones, les puedo decir que es algo muy culero y que no deja NADA bueno, mejor sean felices y ya.

Al final ya causa gracia cuando algún pendejo se pone a criticar algo que cree conocer, dan la impresión de que no les gusta que alguien más la esté pasando bien.

Todo bien.

Fin del tema.

Han ocurrido muchas cosas, les cuento que a principios de marzo decidí no beber ni una sola gota de alcohol durante todo el mes, cosa que obviamente no pude cumplir, pero al menos puedo decir con orgullo que pasé 16 días completamente libre de alcohol.

No es gran cosa, pero algo es algo.

No fue sólo el hecho de desintoxicarme, llegó un momento en el que me sentí mal, bueno no, porque no había nada cercano a sentirme mal, digo, con alcohol de por medio todo es felicidad. Simplemente noté que algo andaba mal, ya no me gustó la idea de sentir ser dependiente de algo.

Tomar (casi) todos los días es algo que definitivamente no está bien, al final se convierte en costumbre y no en algo que estés disfrutando en realidad. Debo decir que no fue nada difícil, al menos ya comprobé que tengo la fuerza de voluntad suficiente para hacer ese tipo de cosas. Me sentí muy bien y hasta lo disfruté.

La idea también era cambiar el hábito, cosa en la que no tuve que trabajar mucho, porque la verdad ya ni se me antoja tanto entre semana. Aunque me pueden invitar cuando quieran, igual y me tomo una limonada, claro, después de unas seis cervezas. Bueno no.

Después fui a Zacatezas, Jerez y Tepetongo, en donde me puse hasta la verga tanto como pude.

Pero no hubo pedo, ya retomé el buen camino, todo con medida.

Denme alcohol.

O no.

Me voy a poner hasta la verga el fin de semana, total, es mi dinero.

Pues sí.

Al final leo todo de nuevo y me dan ganas de borrarlo, porque ¿a ustedes qué les importa?

Pero aquí se los dejo.



lunes, 9 de marzo de 2015

Transeúnte.

Si alguien me preguntara:

¿En qué momento de tu vida pensaste en llegar a donde estás ahora?

La respuesta sería simple:

En ningún momento.

Ni siquiera me pasaba por la mente ser ingeniero, trabajar en un laboratorio, tener los amigos que tengo, ser tan raro. Es más, ni siquiera (ya teniendo más de 18 años) pensaba en que en algún momento de mi vida tenía que trabajar o tener responsabilidades.

Y sí, no sé cómo llegué a ser tan idiota.

Pero bueno, por alguna extraña razón, nunca he hecho planes en mi vida. No me pregunten cómo fue que llegué a este lugar, porque no hay una explicación, cuando me di cuenta ya estaba viviendo este momento.

No me puedo quejar de nada. 

La vida me ha tratado muy bien y muy mal, como a todo mundo, las cosas sólo llegan, muchas veces se quedan y muchas veces se van. Fue así como aprendí a tomar las cosas justo como iban llegando.

Hacer planes es aburrido, todo es más interesante cuando no sabes qué rumbo tomará tu vida.

Mañana todo puede ser felicidad. 

O pura crueldad.

Es ahí cuando te han tratado de tal forma, que ya forjaste tu carácter, el necesario para poder sobrellevar cualquier situación, con dolor y una que otra situación penosa, pero que al final vas a superar.

Aunque existimos algunos a los que nos encanta el drama.

Sean felices, la vida muchas veces es una mierda, pero vale la pena ser feliz de vez en cuando.

viernes, 6 de febrero de 2015

Alcohol.

Mi remedio favorito, el mejor de los escapes, ya se acabó.

Extrañamente algo salió mal, ya no funcionó igual.

Todo parece indicar que sólo servía para prolongar lo inevitable.

martes, 27 de enero de 2015

Naturaleza muerta.

A veces, en la madrugada, aprovechando el silencio que hay en la casa, me levanto a la cocina y me siento a beber unos cuantos vasos de agua.

Me gusta pensar todo lo que no haré el día de mañana.

Me gusta imaginar lo que podría llegar a ser.

Veo alguna manera abrupta en la que todo podría terminar, así nada más, como todo.

Me gusta ver mi vida a blanco y negro, sueño con pintar de color todos los momentos que han marcado mi vida. Recuerdos geniales, recuerdos muy tristes.

Pero al final prefiero todo a blanco y negro, en donde todo está lleno de contrastes.

Todo da igual.

Termino de beber y regreso a mi cama sin esperar nada al siguiente día, sólo dispuesto a disfrutar los pequeños detalles.

lunes, 26 de enero de 2015

Ideas.

El tiempo se va y no regresa.

No estoy lleno de odio, sólo te odio a ti.

No me hables de "dios" cuando eres una mierda de persona.

Odio música que antes amaba, culpo a los recuerdos.

No me desees el bien después de haberme apuñalado.

La traición es esa cosa que jamás podré perdonar.

Demasiadas ideas y tan complicado es ordenarlas.

Nos preocupamos tanto por el ayer y tanto por el mañana, que jamás disfrutamos el hoy.

El problema se vuelve serio cuando nos aferramos a cosas que nunca volverán a ser.

No podemos cambiar la actitud mientras sigamos arrastrando tantas cosas del pasado.

A veces, sin motivo aparente, decidimos no cambiar de actitud.

No importa cuánto nos esforcemos por no lastimar a alguien, siempre habrá alguien dispuesto a lastimarnos.

Somos nuestro propio tormento.

¿Qué es lo que quiero? Tal vez nunca lo sabré.

Ya no quiero.

lunes, 5 de enero de 2015

Los días raros.

Decidí regresar a escribir.

Año nuevo, blog nuevo, el otro se queda en el olvido, misma dirección pero nuevo contenido. Este año el viejo blog cumpliría 10 años, decidí enterrarlo por el resto de mis días por el simple hecho de que tenía demasiadas cosas que necesitan quedarse en el olvido. Contenido basura y sin chiste que de alguna forma terminaba recalcando episodios muy tristes, y pues, no, así no.

Muchos saben lo que siempre he opinado del "Año nuevo", lo que pienso del estúpido ritual de "Mira bebé, a partir de mañana todo se queda en el pasado y surge una nueva oportunidad", pendejadas, para mí todas esas cosas eran pendejadas. Decidí que este año ya no sería así, cambiar un poquito las cosas y tratar de obtener distintos resultados.

Considero que disfruté gran parte del 2014, pero definitivamente es algo que se debe quedar atrás, algo que no quisiera vivir nunca más. Demasiadas cosas tristes y demasiado alcohol, cosas que curiosamente van de la mano.

Pues sí, obvio.

Un año en el que tuve que regresar con "profesionales" para que me ayudaran con mis constantes depresiones, que al final no sirvieron más que para pura chingada. Si no fui al psiquiatra, fue porque en cierto modo preferí ocultar mis problemas con alcohol en vez de medicinas, cosa que a la larga, fue empeorando las cosas. Pero eso sí, que manera tan chingona de empeorar la cosas.

*bebe una cerveza*

(No es cierto, ya no voy a beber)

Y pues, me cansé un poquito de eso.

Los problemas siguen y siempre seguirán, pero la actitud ha cambiado bastante y me he dado cuenta de lo mucho que eso influye en las cosas. Vivir para uno mismo es el mejor invento de la historia, los invito a que hagan las cosas para ustedes y no para andar de fanfarrones en facebook.

He conocido gente nueva, gente muy feliz que sin querer te abre los ojos y te hace ver las cosas de otra manera. Definitivamente la felicidad es contagiosa.

Desgraciadamente la amargura también es contagiosa, así que no sean así, chavos, es algo muy feo, no tiene caso.

Y bueno, ya para terminar, en el inicio del 2015 se me vino mucho a la mente mi época en la preparatoria, los días en los que escribía en el blog para tratar de contar las cosas que empezaban a ser diferentes en mi vida. La idea es intentar hacer lo mismo, obvio, no serán cosas así de "Uy, no we, cámara, que diferente", les estoy hablando de actitud.

Pero me conozco, chavos, sé que de algún modo me voy a caer un par de veces, sólo espero que al menos siempre estén las ganas de escribir.

La idea es que la actitud siga, eso es lo que cuenta.