lunes, 1 de agosto de 2016

Hombre en la caja.

"Ya por favor, déjame ser feliz."

Qué horrible se lee eso, ¿no?

Es horrible ver cómo nuestra felicidad muchas veces depende de otras personas, es algo tan sencillo, tan tonto y tan simple.

Me he alejado de las personas que de alguna manera afectaban mi tranquilidad, es algo hermoso, ¿saben? Se trata de estar cerca de las personas que te hacen sentir a gusto, hasta en los momentos en los que no hay nada que decir.

He cambiado un poco mis hábitos y puedo decir que ya todo se siente diferente, he rechazado mi expresión de "qué hueva" y hago las cosas con gusto.

Tengo más apertura al momento de relacionarme con gente nueva, al principio todos me siguen cagando igual, pero ya no tanto como antes. Eso no significa que disfrute de la compañía de otros.

¿Sigo bebiendo igual? Sí. ¿Lo sigo disfrutando? Sí. ¿Lo voy a dejar? No creo.

Mi tolerancia a los pendejos es cada vez menor, perdón, pero así nací.

Odio a las mentirosas, odio a las que me quieren ver la cara de pendejo y que siempre lo logran.

Odio a la persona que me haces ser cuando estoy contigo.

Necesito que en esta ciudad existan más bares con barras bonitas.

Ya estamos en agosto, qué barbaridad.

jueves, 14 de julio de 2016

Un flash.

Aquí había un post que escribí borracho y fue mejor eliminarlo, si lo alcanzaron a leer, créanme, no es el tipo de cosas que normalmente pasan por mi mente estando en ese estado, pero ya qué.

Ayer tenía ganas de estar solo y me fui a tomar whiskey a un bar, el resultado no fue muy bueno y es el tipo de cosas de las que me quiero alejar.

Bebo para relajarme, no para alterarme. Pero bueno, esas cosas pasan.

lunes, 20 de junio de 2016

Grave edad.

En un corto periodo de tiempo me he topado con personas que me han hecho la misma pregunta:

"¿Por qué has cambiado tanto?"

¿Tanto? Todos hemos sido distintas personas a lo largo de nuestra vida, el Isaac de hoy no es igual al Isaac de hace 5 años o al de hace 10. 

No sé si sea normal, pero para mí lo es, mi carácter ha cambiado tanto que ni yo me reconozco. Eso para mí es algo muy bueno, qué aburrido siempre ser el mismo, pero no es como que uno decida ser otro, es algo que simplemente ocurre y ya.

He conocido gente nueva. gente amable, gente con la que me identifico, gente muy diferente a la que estaba acostumbrado. La diferencia es que ahora ya no me interesa conservar a nadie. ¿Estamos a gusto? Perfecto. ¿Algo nos hace sentir incómodos? Bueno, largo de aquí.

Me he dado cuenta de lo fácil que es sacar de mi vida a las personas, cosa que antes nunca no ocurría, 

Y así debe de ser, el tiempo no conserva amistades.