martes, 5 de junio de 2018

El túnel.

El panorama era desconocido y nunca había sido tan notable, durante años siempre fue lo mismo, era parte de mi forma de ser, cerrado. Hasta la fecha lo soy, pero no con la misma magnitud. 

Me he tomado la molestia de hacer cosas que en años anteriores jamás hubiera hecho.

Empecé a permitir cambios en mis relaciones, cosa rara, pero noté que así las cosas mejoraban de alguna manera. Durante un tiempo sentí que la mente ya no era tan exigente, quiero creer que fue cuando me empecé a rodear de personas distintas.

Y si no fue así, entonces no sabría decir.

Al final todo se fue a la mierda, me di cuenta de que las personas que pensé "me entendían", en realidad no entendían ni un carajo.

Es por eso que no quiero que me entiendan, no quiero nada.

La verdad es que nada mejora, simplemente deja de ser tan malo.

miércoles, 30 de mayo de 2018

No importa.

Han sido días muy pesados.

Ayer fui al hospital, odio ese lugar.

No tolero a las personas.

Odio manejar.

A veces siento que no nací para tener tantas cosas en mi cabeza, hay días en los que es horrible, las cosas no dejan de dar vueltas en mi mente y no me llevan a ningún lado.

Últimamente me he preguntado cómo es la mente de otras personas, no me gusta pensar.

Fui a una mina, vivir en medio de la nada no suena tan descabellado.

Después recordé muchas cosas que estaban escondidas en algún lugar de mi mente, cosas que van y vienen, cosas que me traen horribles recuerdos. Cosas que ocurrieron y que no sabía en dónde estaban.

A veces extraño ser alguien más.

Son las 12:15 de la mañana. Normalmente a esta hora es cuando más odio estar vivo.

Es jueves, en días como estos las cosas no siempre dejan de ser tan malas. 

A veces sí.

viernes, 4 de mayo de 2018

A la distancia.

Era el verano de 1996, en ese entonces la empresa en la que trabajaba mi padre, organizó por primera vez los famosos cursos de verano, evento que hasta la fecha siguen realizando, la diferencia es que hoy en día se llevan a los niños a un recreativo en donde hay alberca, canchas de football, baseball y muchas cosas por hacer, en aquellos años nada de eso existía, sólo nos llevaban a unos jardines que estaban en la misma empresa.

Éramos mi hermano mayor y yo, reunidos con un grupo de niños que a mí no me interesaba conocer. Porque como para cualquier otra actividad recreativa, mis padres nunca me preguntaron si quería o no participar, era un "vas a ir". Y qué bueno que siempre fue así, porque de haberme preguntado, nunca habría aceptado realizar todas esas actividades deportivas en las que participé de mala gana.

De mala gana y aún así muchas veces me la pelaban, pero como en todo, nunca me ha interesado sobresalir.

En esos jardines, pues, no había mucho por hacer, por lo que los "instructores" tenían que ser muy creativos. No eran instructores, eran unos weyes que me imagino eran hijos de los trabajadores o posiblemente también eran trabajadores de la empresa. De lo poco que recuerdo, supongo que no pasarían de los 25 años de edad.

De creativos no tenían mucho, todas las actividades consistían en correr como idiotas, pero con alguna pequeña diferencia, agarrar un globo y correr, hacer sentadillas y correr más, hacer lagartijas y correr más rápido, cualquier pendejada que se pudiera hacer y después seguir corriendo.

Y jugar fútbol, claro.

También recuerdo que para el último día del "curso" nos íbamos a pintar para jugar a la guerra con globos llenos de agua, en ese momento mi hermano y yo pensamos en algo como "vaya, estos pendejos por fin organizaron algo diferente y divertido". Cosa en la que al final ni siquiera participamos porque el día en el que íbamos a realizar esa actividad teníamos que viajar a la ciudad de México.

Al final nos fuimos y no nos despedimos de nadie, sólo nos quedamos con unos paliacates que nos regalaron al momento de formar los equipos, mi hermano tenía uno de Slayer y yo uno de las Panteras de Carolina.

Mi equipo perdía en todas las actividades, siempre teníamos el último lugar. En una ocasión estábamos corriendo en algo parecido a unos relevos, yo iba a finalizar la carrera y obviamente eso no iba a contribuir mucho a evitar quedar en el último lugar.

Recuerdo que al momento de llegar a la meta y mientras trataba de no echar mis pulmones por la boca, le dije a mis compañeros:

"No manchen, soy muy malo corriendo."

(La verdad no estoy seguro si en aquellas épocas ya decía "no mames" en vez de "no manches", pero supongo que a esa corta edad el "mames" aún no existía.)

Uno de esos idiotas me observó con sorpresa y dijo:

"No manches, ¿Ya escucharon a este tonto? Está diciendo que es muy malo corriendo, que es un maleta."

Y pues, no supe qué decir, digo, era un idiota repitiendo lo que yo había dicho, no entendía lo malo.

Tiempo después entendí que intentaba burlarse de mí y eso siempre me sacó mucho de onda. Hasta la fecha no entiendo de qué se trata eso de "hacer menos" a otra persona. La autocrítica siempre ha sido algo muy mío, soy de esos que piensan que uno debe conocerse y aceptarse a sí mismo para entender que lo que hagan los demás no es motivo de burla. Claro, no ha sido algo que he practicado toda la vida, pero es algo que se tuvo que formar con el tiempo. Y es que sí me harta un chingo ver a personas de mi edad todavía con esa mentalidad tan idiota.

Creo que es por eso que me desespero un poco al ver que los demás son incapaces de escuchar, nadie pide que entiendan las cosas, muchas veces sólo es escuchar.

Y ya no supe cuál era la idea principal al escribir esto, supongo que aquí se termina. Es viernes, mi estómago me está matando, mi depresión apareció hoy y pude controlarla poquito. Tenía hartas ganas de salir pero todo parece indicar que mejor me quedaré en cama.

No sé, tal vez más noche me levante a prepararme unos tragos y a emborracharme escuchando música.