sábado, 27 de mayo de 2017

Vaya.

Durante muchos años decidí no mezclar mi vida personal con mi trabajo, no me refiero a las relaciones con los demás trabajadores, eso es y siempre será. La mente, la mente es la que siempre he procurado tener en el lugar que corresponde, nunca pensar en el trabajo cuando no estoy en él o viceversa.

Pero a estas alturas ya es casi imposible no involucrar trabajo con vida personal, ¿por qué? porque no hay otra forma de hacerlo, el trabajo te involucra y te obliga, si no lo haces de esa forma entonces no sirves. Pero bueno, poco a poco me involucro más y es algo que no se puede evitar, es necesario.

Siento que ya libré la etapa "difícil" del trabajo, cada vez me adapto más y cada vez me sorprendo más al descubrir que soy capaz de hacer cosas que nunca imaginé. En serio, deberían verlo, es algo que me saca mucho de pedo porque soy en el trabajo soy otra persona, no lo logro entender cómo es que no puedo ser la misma persona en todos lados.

Pero bueno, como todo trabajo a veces no deja tiempo para nada, cosa que también me ha servido mucho como terapia Me aleja completamente de todo eso que quiero evitar. La mente se empieza a llenar de cosas que empiezan a desplazar otras ideas que no sirven para absolutamente nada.

Fin.

Este mes ocurrió algo hermoso, HERMOSO.

Pude asistir al primer concierto de At The Drive-In en México. Algo que hasta la fecha no puedo asimilar, neta, fue hermoso ver a mis ídolos tocando canciones que pensé JAMÁS iba a tener oportunidad de escuchar en vivo. El único "pero" que le puedo poner es la ausencia de Jim Ward, Keeley Davis ocupa muy bien su lugar y cabe mencionar que es una persona que prácticamente está ahí por Jim, pero me hubiera encantado ver la alineación completa. Admito que las canciones que menos disfruté fueron las del in•ter a•li•a, pero dudes, tocaron 198d, Napoleon Solo y la combinación perfecta del Relationship of Command.

Neta, los amo.

En general el día del concierto fue perfecto, saliendo de ahí fui a compartir tragos con personas muy agradables, me hubiera gustado pasar más tiempo allá, pero hice mal los planes.

Y sí, me puse hasta la verga.

¿Lo mejor? Sigue el concierto de The Horrors, Zeds Dead, LCD Soundsystem y Weezer.

Sí, WEEZER, por fin.

Por allá de Octubre también toca Interpol en Monterrey, pero para ese aún falta mucho.

Por el momento soy muy feliz.

domingo, 30 de abril de 2017

La buena vida.

Desde hace unos cuantos meses me he topado a personas a las que me he tomado la molestia (?) de saludar, personas que aman empezar la conversación con:

 "¿Y sigues pisteando?"

Y es que ese tipo de cosas fueron las que me ayudaron a darme cuenta de lo horrible (y hermoso) que es el alcohol. Bueno, eso y el último (y único) problema que he tenido con la "autoridad".

Desde febrero (afortunadamente) ya no he tomado "tanto", y lo digo así porque obviamente no es algo que me pueda quitar, de hecho, es algo que sé que no me puedo quitar. La idea no es dejarlo, la idea es regresar al Isaac de hace 10 años, que tomaba sólo dos días a la semana. Desde esos días creo que sólo me he emborrachado una o dos veces, voy mejorando.

¿Qué me hizo llegar a tal extremo?

La ansiedad y la depresión. Pero más que nada, la horrible y asquerosa ansiedad.

No he conocido mejor remedio que el alcohol, es inmediato. El problema es que se hace costumbre y la ambas cosas en realidad nunca se van, sólo se ocultan para después regresar aún más fuertes.

Estuve leyendo al respecto, resulta que es una práctica muy común y muy "peligrosa".

Puedo decir que ya pasé por la etapa "peligrosa" o que incluso nunca me acerqué a ella. El alcohol me ayudó mucho, me ayudó a darme cuenta de lo que eran esos problemas y a cómo lidiar con ellos. Aprendí a no dejarme caer, aprendí a no cerrarme y a darme cuenta de que es una condición que sólo sirve para joder.

Entre tanto alcohol usado para calmar mis malestares, empecé a tomar cervezas por gusto y no por "necesidad". Ahí fue cuando me di cuenta de todo.

No voy a mentir, de vez en cuando siento que voy a caer otra vez en depresiones absurdas, pero al final no ocurre, por eso, porque uno aprende de las cosas absurdas.

Para que tengan una idea, no dejé de tomar desde febrero 2015 hasta diciembre 2016. Así nomás, era un día o dos a la semana en los que no me ponía borracho, era algo horrible.

Actualmente mi estómago está hecho mierda y tengo 8 kg de sobrepeso sólo por la bebida.

¿Mi recomendación? No tomen.

Pero decir eso es algo tonto, porque el alcohol no es malo, lo malo es TODO en exceso. Yo sigo tomando, se me antojan unas IPAs o Stouts y no me aguanto las ganas, pero esas ganas ya no significan que me debo emborrachar.

Cuiden su salud y cuiden su dinero, hay muchas otras cosas que valen la pena.

domingo, 5 de marzo de 2017

Segunda vuelta.

A veces salgo solo, por eso, porque quiero estar solo.

Últimamente a cada lugar que voy me topo con personas a las que no noto, son inexistentes hasta que escucho un:

"Mira, ahí está Isaac."

Lo he escuchado TANTAS veces que me hacen sentir incómodo.

A cualquier lugar que voy, a veces me atrevo a mirar con discreción, muchas veces se trata de personas que he conocido, o peor aún, a personas que nunca me ha interesado conocer.

¿Lo peor? Sólo murmuran, ni un saludo ni nada.

¿Entonces para qué hacerse notar? No entiendo.

Eso siempre ha sucedido, siempre, conmigo y con todos, pero creo que ahora he puesto más atención a mi entorno. Necesito regresar a mi distracción.

Pero bueno, Torreón es una ciudad pequeña. Es lo que hay.