domingo, 14 de octubre de 2018

Espiral.

Desperté, eran las 10:00 am, tenía tiempo para pensar en qué sería lo que podría desayunar. Es la hora límite, ya que después de las 11:00 am me es imposible pensar en eso.


Analicé todas las opciones, que en realidad son pocas. ¿McDonald's? es rápido, está cerca y pago con tarjeta. Lo descarté porque tenía ganas de un alimento más "real". También pensé en ir a la cafetería de siempre, pero no, qué oso que la señora ya me conozca y sepa qué es lo que voy a pedir. Descartado.

Entre toda la meditación dieron las 10:50

Me levanté de mi cama y recordé que en el mueble tenía una torre de monedas, según mis cálculos eran unos ochenta pesos y así me evitaría la vuelta al cajero. Era suficiente para comprar gorditas, me pareció buena idea, no se tardan, no quedan tan lejos y tenía tiempo sin comprar.

Subí al carro y recordé que tenía que poner gasolina, tacha para mis planes, me cagan las paradas inesperadas. Cuando estaba cargando gasolina recordé que tenía que comprar caguamas. Error, en el Modelorama no aceptan tarjeta, entonces debía ir al cajero, pero primero por las gorditas antes de que se hiciera más tarde. Las gorditas que me quedan cerca estaban cerradas, en ese momento debí abortar el plan e ir a la cafetería o a McDonald's, pero no sé en qué chingados estaba pensando, que me aventuré a ir por unas gorditas a las que tenía tiempo sin ir.

Sorpresa, se tardaron treinta minutos en darme las tres gorditas, me cansé de esperar en ese lugar lleno de moscas y al final me percaté que el wey agarraba el dinero y las gorditas sin lavarse las manos. Me dio mucho asco, lo peor, las gorditas en realidad eran horribles.

Salí encabronado y con prisa hacía el cajero, porque no sabía a qué hora cerraban el Modelorama (aquí en el rancho los domingos venden cerveza durante poco tiempo).

Llegué al cajero y estaban surtiendo justamente el cajero que yo necesitaba. Ni pedo, tuve que usar el de Banamex. Cuando iba de salida vi que estaba abierto el McDonald's donde sólo venden nieve y esas cosas, entonces me pareció buena idea comprar una malteada. Realmente no sé que estaba pensando, la dejé a la mitad, es pura pinche azúcar.

Pagué con un billete de doscientos y me regresaron ciento setenta pesos en puras monedas de cinco pesos, porque soy la persona con la peor suerte mañanera de este planeta.

Salí más encabronado y me dirigí hacia el Modelorama, todo bien.

Las gorditas eran horribles, una la tiré a la verga.

Todo hubiera sido más sencillo si sólo hubiera ido al pinche McDonald's y ya. Todo hubiera sido más sencillo si no hubiera salido de mi cama.

Las cosas sencillas son las que más me encabronan, por eso no hago cosas, por eso no salgo de mi casa, porque cuando salgo me pongo de malas.

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