domingo, 31 de marzo de 2019

Sálvame de mí.

Normalmente estoy sentado en la barra, tomando cerveza, ginebra o whiskey. A veces me enveneno con los tres en una misma noche. Esos días no son raros, son más comunes de lo que desearía, mis días favoritos, de esos en los que sientes que sólo vives para eso. 

Estoy ahí sentado, pensando en lo bien que la estoy pasando, un gran momento de tranquilidad, embriagándome y escuchando mi música favorita. Suena algo tranquilo, algo de múm. Sigue algo más especial, algo de Sleep o algo que me destape miles de recuerdos. 

En esos momentos sólo soy yo, mi bebida y la música. En esos días me siento el hombre más afortunado del mundo. Me siento muy bien, mi mente se libera y logro ser feliz.

Pasan los días.

Una vez más, estoy sentado en la barra, tomando cerveza, ginebra o whiskey. depende de mi humor, a veces me enveneno con los tres en una misma noche. Otras veces decido sólo ir por caguamas. Esos días no son raros, son más comunes de lo que desearía, mis días favoritos, de esos en los que sientes que sólo vives para eso. 

Estoy ahí sentado, en mi mente pasan muchas cosas, muchos sentimientos, observo mi alrededor, me observo a mí, pienso en lo que estoy haciendo. En mi mente se siente algo pesado, a veces siento que se me cae la cara. Empiezan a sonar mis canciones favoritas, esas que me traen miles de recuerdos, todas y cada una reviven momentos de mi pasado, a veces aparecen recuerdos que desearía no existieran. No hay tranquilidad, necesito embriagarme para sentirme mejor. 

Escucho mi música, escucho algo que me gusta mucho y a la vez es deprimente.

Estoy ahí sentado sintiéndome el hombre más desafortunado del mundo, deseando morir, fantaseando cómo sería la mejor forma para matarme.

Otro día más. 

miércoles, 27 de febrero de 2019

1

Habían sido días felices, muy felices diría yo. De esas veces en las que todo es tan distinto a lo habitual, que te cuesta trabajo aceptarlo, lo vives y al mismo tiempo tratas de asimilarlo. No hay más opción, tienes que aprender a disfrutar.

Unos minutos bastan para arruinarlo.

Despiertas, sabes que todo terminó, lo que debía terminar tan bien como empezó, terminó de la peor manera posible.

Estoy sentado, viendo el desayuno frente a mí.

Son unos chilaquiles verdes con unos pedazos de pechuga de pollo y un poco de frijoles, no son tan buenos, pero era lo mejor que pude encontrar. La bocina se quedó sin batería, me quedé sin música, mi única compañía era el sonido del refrigerador. Dejé una cerveza sobre la mesa, la vi con asco y mejor la quité de mi vista.

Era más tarde de lo que pensaba, mis ojos aún estaban hinchados, tenía años sin sentir mis párpados de esa manera.

Me vi al espejo:

¿Qué tal, eh? Te he dicho muchas veces lo malo que es involucrar sentimientos, no eres nuevo, ¿sabes? Lo bueno es que ya recordaste lo que es querer de verdad a las personas y es un pequeño recordatorio de que las personas que quieres no precisamente te quieren igual. Me extraña de ti, tú, el experto.

De repente ya estaba en el aeropuerto, aún tratando de asimilar las cosas.

Pasó una eternidad.

Por fin estaba en mi asiento, con mis audífonos a todo volumen. Sonaba Satanic Rites of Drugula, mientras observaba la lluvia por la ventana, después de días tan soleados, llovía precisamente el día en que todo había terminado.

Niebla, había mucha niebla.

Pasó una de las sobrecargos y me pidió que me quitara los audífonos. Con mi música nadie se mete, hice caso omiso, por mi música y porque soy un rebelde, un chico malo.

Frente a mí hay un bebé llorón, llora horrible, estoy harto. Subo el volumen.

Después del ritual de seguridad, estamos por despegar.

Empieza a sonar Mr. Blue Sky, la versión de Weezer.

El avión poco a poco empieza a ganar velocidad, extrañamente se sacude un poco de lado a lado. La velocidad a tope.

A esta velocidad tanto movimiento ya me parece peligroso, ojalá.

Me acomodé un poco, estiré mis piernas y subí aún más el volumen. Aunque ya la había escuchado miles de veces, volvió a dejarme con una sonrisa cuando empezó:

Sun is shinin' in the sky
El avión comienza a elevarse, la niebla no me deja ver mucho, pero no se necesita ser un genio para saber que algo anda mal, tiembla demasiado, hay mucho movimiento.

There ain't a cloud in sight
Repentinamente se escuchan gritos, se partió una de las alas, ¿chocó con algo? no sé, pero también hay una fisura en el fuselaje, justo a unas tres filas de mi asiento.

It's stopped rainin' everybody's in a play
El bebé salió disparado de los brazos de su madre, el avión gira sobre su eje, sin control, los compartimientos se abrieron y algunas maletas están volando y golpeando a todos. Hay calzado y personas en el techo, en el suelo, en el techo, en el suelo, ya no se sabe dónde es arriba y dónde abajo.

¿Yo? Yo estoy esperando el impacto final.

And don't you know, It's a beautiful new day, hey hey.
Ay sangre por todos lados.

Por fin chocamos contra el suelo, estamos de regreso en tierra firme, hay varios cuerpos sin cabeza aún amarrados al asiento. Sólo los observo, qué vidas tan miserables.

El avión alcanzó la altura y nos indican que podemos quitarnos el cinturón de seguridad, me cambio de asiento a uno más lejos de la ventana.

Me espera un largo viaje.

martes, 22 de enero de 2019

Abismo.


Pasado.

Era diciembre.

En ese mes me la pasé tomando casi a diario. Según yo, ese fue el diciembre más frío que hemos tenido, eso influye en mi sed por la cerveza stout, en esos días tenía mi reserva para poder tomar stouts cuando me diera la gana y pues, así fue, ponía un disco en la tornamesa, destapaba una cerveza y me sentaba a escucharlo. Les soy honesto, las cosas no han cambiado mucho, pero bueno.

También recuerdo que en ese mes fui muy sociable, tanto como nunca en mi vida, conocí muchas amigas y salí a muchos lugares. De esas veces en las que te das cuenta de que eso no es lo tuyo e inevitablemente comienzas a sentir malestar. Aún así fui muy feliz, hasta cuando no.

Conocí personas que nunca más volví a ver. Tengo la teoría de que mi alcoholismo (en ese entonces, porque ahora ya no tomo tanto) fue la causa, ya que yo no quería hacer otra cosa que no fuera tomar. Y pues, está bien, digo, yo hago lo mismo cuando no estamos en el mismo canal.

No todos los días los usaba para salir, como mencioné en un principio, ponía un disco, destapaba una cerveza y me sentaba en el sillón. Esos son los recuerdos que más me quedan, todo lo que pensaba en el momento y qué canción era la que sonaba.

Eran las 12:36 am. Leía mis mensajes mientras sonaba Monsters In The Parasol.

Hasta la fecha esa canción me sigue transportando al mismo lugar, al sillón duro en el que reposaba mis piernas y mi cerveza Penélope de Fauna. Hacía mucho frío y tenía que bajar mi bufanda un poco para poder darle un trago.

A veces anhelo regresar a esos días, porque normalmente no me doy cuenta de que puedo tener más días así. Simplemente pasa.

No sé, le tengo mucho amor a eso de estar solo y en paz.

Presente.

Hace poco tuve que asistir a un curso, un curso que pare serles sincero, no tenía ganas de tomar, hubiera preferido invertir ese tiempo en mi trabajo para sacar pendientes. El curso fue muy bueno y se ganó toda mi atención en el momento en que nos dijeron:

"Nos amarramos al pasado y miramos al futuro inexistente, cuando el presente es lo único que tenemos."

Eso me dejó tan trabado, que me hizo pensar en este post que dejé en pausa desde hace mucho tiempo.

Y no sé si lo podré dejar de hacer, porque los recuerdos son los únicos que quedan y me encanta recordar esos momentos en los que fui feliz.

Salud.