domingo, 26 de abril de 2026

Vida en el espectro.

Fuera del departamento hay un gran árbol, enorme, hermoso.

Los cúmulos de hojas a sus pies lo hacen más imponente, resaltan sus años.

Vestigios de un columpio cuelgan de una de sus ramas: cadenas oxidadas.

Sólo cadenas, en las que alguna vez alguien se columpió y fue feliz.

En las que alguna vez alguien se sentó a llorar.

Me dejo caer en el sofá y lo observo; es habitual. Es lo que hago, lo que me gusta.

Frecuentemente, en una de sus grandes ramas, veo a la ardilla que ahí habita. Una gran ardilla, de buen tamaño y algo amigable.

También, por alguna razón, en una de esas grandes ramas me imagino a mí mismo, me veo ahí, con una soga.

Al mismo tiempo pienso en lo mucho que extrañaré la vista.

Extraño algo que aún tengo, pero sé que algún día no tendré.

Y pienso también en eso que ya no es, eso que quedó atrás.

Años atrás.

No lo extraño, sólo lo pienso, sólo está ahí.

Mientras ese árbol siga en pie, las cadenas también.

Y yo?

Yo no sé cuánto tiempo estaré aquí.

miércoles, 21 de enero de 2026

9:37

Los últimos meses los he pasado intentando descifrar qué era lo que yo antes fui.

No sé si estoy lleno de cosas que me pasaron o de cosas que sólo imaginé.

No puedo asegurar si todo va de muy grande a muy pequeño, o viceversa.

Esa memoria, como si hubiera sido ayer. En ese momento fue insignificante, y curiosamente lo sigue siendo ahora. Al mismo tiempo, me ayuda a valorar lo importante que fue.

Me ayuda a no cometer los mismos errores, tal vez.

Tal vez.

Imagino tantas cosas que no sé cómo describirlas en realidad. En serio, me da miedo pensar que crean que me estoy volviendo loco. 


domingo, 30 de noviembre de 2025

Sin

Me he esforzado, en serio.

Pasan los días y creo que aún me esfuerzo demasiado en ese extraño positivismo. Pero también creo que es muy necesario. Muy seguido me olvido de voltear atrás y entender todo lo que he podido superar.

Lo percibo falso, pero creo que vale la pena; de alguna forma ayuda a refrescar ese antes y después. A pesar de que yo mismo he notado las diferencias, aún así, es como luchar con alguien más.

Pocas veces me valoro. Y está bien, eso no cambia nada.

Cuando mis días transcurren, así como normalmente lo son, grises, nublados o sin ánimos, aún dentro de toda esa mierda, ahí estoy tratando de entender las cosas y esforzándome por convencerme de que no todo está perdido.

Es horrible comprender lo que va en contra de mi naturaleza. Es horrible que sea tan difícil disfrutar la vida, la vida que solo es una, que es tan breve. Por eso aprecio tanto los días en los que tengo claridad; me hacen ver mi realidad. Desgraciadamente, no son tantos como yo quisiera. Y sí, sé que no es algo que yo pueda controlar. Pero eso lo entiendo mucho después, cuando la tormenta pasa.

He intentado luchar demasiado en contra de mi realidad, lo juro. No es nada fácil. A pesar de que entiendo que es mucho mejor el optimismo, no es sencillo cambiar años de vivir siempre con el mismo sentir. Tanta negatividad no se puede cambiar así nada más.