miércoles, 22 de abril de 2015

El tamaño de las cosas.

Después de todo el bullicio que implicó el "infame" 20/04 (porque a diferencia de los Yankees, nosotros ponemos primero el día y después el mes), cosa que vimos publicada hasta en la sopa, que al igual que la navidad, el día de San Valentin, Halloween o cualquier otro pinche día que implique un mame innecesario, me vinieron a la mente muchas cosas que al final pude digerir de la mejor manera posible.

Las cosas han cambiado un poco, es muy raro que alguna molestia aparezca, las cosas fluyen sin problemas y todo se reduce a una simple frase:

Déjalo ser.

A cualquiera, en cualquier momento, en cualquier lugar. Aprende a disfrutar lo que los demás saben disfrutar. O al menos no estés chingando.

En pocas palabras, no sean unos amargados, y cuando sientan que están de amargados deténganse y díganse a sí mismos:

"A ver, a ver, párale a tu pedo".

Y sean felices.

Neta, como el amargado que he llegado a ser en muchas ocasiones, les puedo decir que es algo muy culero y que no deja NADA bueno, mejor sean felices y ya.

Al final ya causa gracia cuando algún pendejo se pone a criticar algo que cree conocer, dan la impresión de que no les gusta que alguien más la esté pasando bien.

Todo bien.

Fin del tema.

Han ocurrido muchas cosas, les cuento que a principios de marzo decidí no beber ni una sola gota de alcohol durante todo el mes, cosa que obviamente no pude cumplir, pero al menos puedo decir con orgullo que pasé 16 días completamente libre de alcohol.

No es gran cosa, pero algo es algo.

No fue sólo el hecho de desintoxicarme, llegó un momento en el que me sentí mal, bueno no, porque no había nada cercano a sentirme mal, digo, con alcohol de por medio todo es felicidad. Simplemente noté que algo andaba mal, ya no me gustó la idea de sentir ser dependiente de algo.

Tomar (casi) todos los días es algo que definitivamente no está bien, al final se convierte en costumbre y no en algo que estés disfrutando en realidad. Debo decir que no fue nada difícil, al menos ya comprobé que tengo la fuerza de voluntad suficiente para hacer ese tipo de cosas. Me sentí muy bien y hasta lo disfruté.

La idea también era cambiar el hábito, cosa en la que no tuve que trabajar mucho, porque la verdad ya ni se me antoja tanto entre semana. Aunque me pueden invitar cuando quieran, igual y me tomo una limonada, claro, después de unas seis cervezas. Bueno no.

Después fui a Zacatezas, Jerez y Tepetongo, en donde me puse hasta la verga tanto como pude.

Pero no hubo pedo, ya retomé el buen camino, todo con medida.

Denme alcohol.

O no.

Me voy a poner hasta la verga el fin de semana, total, es mi dinero.

Pues sí.

Al final leo todo de nuevo y me dan ganas de borrarlo, porque ¿a ustedes qué les importa?

Pero aquí se los dejo.



lunes, 9 de marzo de 2015

Transeúnte.

Si alguien me preguntara:

¿En qué momento de tu vida pensaste en llegar a donde estás ahora?

La respuesta sería simple:

En ningún momento.

Ni siquiera me pasaba por la mente ser ingeniero, trabajar en un laboratorio, tener los amigos que tengo, ser tan raro. Es más, ni siquiera (ya teniendo más de 18 años) pensaba en que en algún momento de mi vida tenía que trabajar o tener responsabilidades.

Y sí, no sé cómo llegué a ser tan idiota.

Pero bueno, por alguna extraña razón, nunca he hecho planes en mi vida. No me pregunten cómo fue que llegué a este lugar, porque no hay una explicación, cuando me di cuenta ya estaba viviendo este momento.

No me puedo quejar de nada. 

La vida me ha tratado muy bien y muy mal, como a todo mundo, las cosas sólo llegan, muchas veces se quedan y muchas veces se van. Fue así como aprendí a tomar las cosas justo como iban llegando.

Hacer planes es aburrido, todo es más interesante cuando no sabes qué rumbo tomará tu vida.

Mañana todo puede ser felicidad. 

O pura crueldad.

Es ahí cuando te han tratado de tal forma, que ya forjaste tu carácter, el necesario para poder sobrellevar cualquier situación, con dolor y una que otra situación penosa, pero que al final vas a superar.

Aunque existimos algunos a los que nos encanta el drama.

Sean felices, la vida muchas veces es una mierda, pero vale la pena ser feliz de vez en cuando.

viernes, 6 de febrero de 2015

Alcohol.

Mi remedio favorito, el mejor de los escapes, ya se acabó.

Extrañamente algo salió mal, ya no funcionó igual.

Todo parece indicar que sólo servía para prolongar lo inevitable.