jueves, 1 de febrero de 2018

Un buen disfraz.

Estás acostumbrado a estar solo, conoces personas pero no te involucras, ¿por qué? Porque fue lo que aprendiste a lo largo de los años, tomas decisiones que te hacen sentir bien, no rindes cuentas a nadie. Piensas que tu vida ya es lo suficientemente complicada como para sumarle problemas o simplemente evitas complicarte por estupideces.

Un día, por alguna extraña razón, conoces a alguien que llama tu atención, te gustan las amistades y permites que entre a tu reducido círculo. Casualmente disfruta de la bebida tanto como tú, hasta tienen bares favoritos en común. Simplemente la pasas bien. Decides darle una oportunidad a alguien, ni tú sabes por qué, pero sientes que tiene algo "diferente" que te hace sentir bien.

Decides darle y darte una oportunidad, todo bien, todo va mejorando. Te sientes bien.

Un día, un pequeño detalle arruina todo, algo que podría ser absurdo a los ojos de muchos, pero que cambia completamente la visión que tú tenías, no es que tú así lo quieras, se siente, es inevitable. Pasa y ya, tal y como ocurrió cuando empezaste a sentir eso "diferente" que llamó tu atención. También hubo algo que repelió esa atención.

Destapa recuerdos que tú tenías bien enterrados, sentimientos de los que te alejaste porque definitivamente no querías volver a sentir, pero ahí están, siempre han estado, sólo faltaba alguien que los detonara.

Al final todo regresa a la normalidad, al menos en ese aspecto eres el mismo de siempre, nada ha cambiado. No estabas equivocado.

¿Les ha pasado?

martes, 30 de enero de 2018

Polar.

Algunas veces no me reconozco, no me entiendo.

No era broma cuando dije que estaba sintiendo cosas que no sentía desde hace 12 años, todo regresa así nada más, como si en realidad nunca se hubiera ido, como tener a un monstruo colgado en la espalda, un ser qué sólo estaba esperando el momento adecuado para aparecer una vez más. Lo peor es que ahora soy más de lo que pensé que podría ser, no sé si seguirá empeorando o quedaré estancado en algún momento. En ese entonces me pedí un cambio, en ese entonces los cambios funcionaban. Hoy todo me vale tanta verga que no considero que sea necesario hacer "algo". Lo raro aquí es que todo me vale tanta verga y a la misma vez todo me agobia.

Hace unos días hablaba con una amiga (muy bella, por cierto) sobre la disminución de mis drunk driving skills. Estuve pensando en todos esos años en los que "así nomás" me aventuraba a manejar en completo estado de ebriedad. Debo admitir (obviamente no estoy orgulloso, pero pss ya qué) que era realmente bueno manejando (o al menos eso pensaba), neta, nunca tuve problemas, me imagino que en mi peda no dejaba de ser cuidadoso, o yo qué sé, digo, había días en los que no sabía ni cómo había llegado a casa y lo primero que hacía era echar un vistazo por la ventana para ver sí el auto estaba ahí.

Todo mal, neta, no lo hagan, nunca.

Ok, el punto era que hace poco (lo admito) decidí volver a salir a tomar, me fui al bar en mi auto. Ya tenía casi un año sin hacerlo y oh sorpresa, me di cuenta que mis drunk driving skills ya no existen, fue una experiencia tan horrible que creo que así fue como debí sentirme en todos esos años en los que me valía madre. Esta vez sabía que estaba pedo, sabía que debía tener cuidado, pero simplemente NO podía manejar. No puedo creer que me haya tomado (jeje "tomado") tanto tiempo darme cuenta de lo malo que es hacer tal estupidez.

Ayer empecé a escribir esto, como en los viejos tiempos la depresión se apoderó de mí y pensé en escribir muchas cosas tristes sin sentido. al final pude controlarlo un poco y simplemente dejé de escribir.

Hoy desperté bien, está padre cuando se va el malestar, voy a ver cuánto dura lejos de mí.

Estaba sentado escuchando mi playlist de canciones tristes y pensé en prepararme un whiskey, pero mejor me serví un cereal de zucaritas con malvaviscos.


domingo, 7 de enero de 2018

Frío.

Veo que el 2015 fue el año en el que decidí volver a escribir en el blog.

Ese año me saca mucho de onda porque me marcó de muchas maneras, lo tengo muy presente, es algo raro, como si todo eso que pasó en realidad hubiera ocurrido hace poco. Me saca de pedo muy cabrón, neta.

Hoy desperté con una sensación de malestar emocional que no sentía desde hace mucho tiempo, obviamente, como lo estuve haciendo los últimos años, no me dejé afectar, afortunadamente todos esos años de "lidiar" con la depresión no fueron en vano, digo, la depresión no desaparece, pero aprendes a lidiar con ella.

Eso me recuerda a una amiga que tuve (que al final resultó que no era mi amiga realmente), era de esas personas que piensan que la depresión es algo que te pasa porque tú quieres, que tú eliges y que está en tí poder evitarla. Le pedía estar con ella para que me ayudara a estar un poquito "mejor" y siempre salía con su "Ay, qué hueva das, ya, deja de sentirte mal y ya".

Ah, pero cuando se trataba de salir a beber o coger, ahí sí siempre pasaba por mí, no importaba en dónde estuviera.

Curiosamente eso también pasó en el 2015. Y bueno, pasó de ser mi mejor amiga, a ser una de las personas que más odio en la vida. Obviamente no la odio por eso (larga historia), pero sólo les quería platicar.

El año pasado creo que me involucré emocionalmente con demasiadas mujeres, algo que no es normal en mí. Con "emocionalmente" me refiero a que ya no las mando a la verga como antes.

Con "mandarlas a la verga" me refiero a que antes siempre les decía algo como:

"Ehm, no somos nada, no me puedes exigir, bye."

Y pues, ya no, no me nace ser así.

Total, siento que esta mala práctica me ha tenido arrastrando demasiadas "emociones" por mucho tiempo, al punto en el que todo se acumula y me hacen pensar que son el motivo del regreso de las depresiones.

O igual y no, tal vez sólo es un mal rato y ya.

La verdad todavía no puedo creer que haya pasado el 2017, siento que estoy atrapado en el 2015.