domingo, 11 de septiembre de 2016

Profecías y memorias invertidas.

No sé qué pasa, todo ha sido un poco distinto últimamente.

Lo más notable, dejé de tomar tanto, no sé qué pasó pero las ganas de embriagarme han desaparecido. Después de emborracharme casi a diario, ahora sólo procuro beber los fines de semana y beber ya no es sinónimo de borrachera.

No podía estar tranquilo si no iba a un bar después del trabajo, ahora me da hueva ir a un bar, prefiero quedarme en casa.

Mis salidas se han limitado a ir a correr, pasear en bici o alguna caminata nocturna. Bueno, mi bici se ponchó (otra pinche vez) y ya pasó una semana desde la última vez que la usé, eso de ir a correr volvió a ser mi actividad favorita, sí, me encanta pero al final es una tortura, cada vez mi rodilla se jode más y la verdad no he tenido el valor de ir al médico porque no quiero otra cirugía.

Mi relación con otras personas ha disminuido notablemente, y eso que siempre me he limitado bastante. No me es nada difícil decir que no, nunca he sido fan de la convivencia y ahora es peor, espero que sea algo que se pase rápido.

Saqué de mi vida a muchas personas, son tiempos en los que quiero estar solo y lo disfruto demasiado.

Mis pasatiempos también han cambiado mucho, retomé actividades que tenía algo abandonadas e integré otras nuevas, podría pasar mucho tiempo aquí escribiendo detalles de todas las pequeñas cosas que me hacen disfrutar mi vida, pero ya tengo mucho sueño, ya será después

Me pasa que siento que escribo durante horas, al final es una cosa diminuta en la que no puedo expresar ni la mitad de lo que pretendía en realidad.

No sé qué pasa, todo ha sido un poco distinto últimamente.